Realizar un proyecto de matemáticas extenso siempre es un reto, pero hacerlo en un país donde el idioma principal no es el tuyo agrega una carga extra de dificultad. Mi primer idioma es el español, y aunque llevo tiempo estudiando en Estados Unidos, todavía hay momentos en los que el inglés se siente como una barrera, el no poder hablar, el no poder expresarme, ni siquiera saber cómo preguntar es una de las cosas más difíciles. Sin embargo, este proyecto (PBAT) terminó convirtiéndose en una de las experiencias más interesantes de la escuela.
Cuando comencé, no sabía exactamente qué esperar. Cada estudiante tenía un proyecto (PBAT) diferente, y eso hacía que no hubiera un camino fijo que seguir, no tenía a nadie a quien pudiera preguntarle o pedirle un consejo. Tenía que investigar, organizar mis ideas, resolver problemas y, además, asegurarse de entender completamente las instrucciones y los conceptos de matemáticas en inglés ya que no es solo hacer este gran proyecto (PBAT) sino también presentarlo. A pesar de todo eso, me propuse a dar lo mejor de mí. Y funcionó: obtuve una de las notas más altas del grupo.
Lo más interesante fue que, después de presentar mi proyecto (PBAT), varios profesores me invitaron a compartir mi experiencia como en una entrevista. Querían saber cómo había sido el proceso para un estudiante como yo que su primer idioma no es el inglés, qué estrategias usé y qué podía recomendarles a otros jóvenes que están en la misma situación. Esa conversación me hizo darme cuenta de que mi experiencia podía servirle a muchos más estudiantes, me hizo entender que no era el único que había pasado por este tema tan complicado del idioma y especialmente a quienes hablan solo español y están enfrentando este mismo proyecto (PBAT) en otras escuelas.

Qué aprendí durante el proceso
1. El idioma no define tu capacidad
Al principio, me preocupaba no entender algunas palabras o explicaciones. Pero entendí que entender matemáticas no depende del idioma, sino de la lógica, la práctica y la paciencia. Cuando algo no me quedaba claro, buscaba explicaciones en español, veía videos, o pedía que me repitieran la instrucción. No me daba pena preguntar, porque preguntar es parte del proceso de aprender cualquier cosa.
2. La organización es clave
Un proyecto (PBAT) largo puede sentirse agotador si lo ves como que tienes que terminar todo ya mismo. En mi caso lo dividí en partes pequeñas: investigación, cálculos, análisis, presentación. Cada día avanzaba un poco. Eso me ayudó a no estresarme y a mantener un ritmo constante.
3. Tu perspectiva es una ventaja
Ser hispanohablante no fue una desventaja; al contrario, me dio una forma distinta de ver los problemas. A veces encontraba soluciones o explicaciones que otros no habían ni siquiera pensado. Tu identidad y tu cultura pueden ayudarte mucho en tu trabajo, incluso más de lo que te imaginas.
4. Practicar la presentación hace la diferencia
Presentar en inglés me daba nervios porque claro la pronunciación no es lo mío y me daba temor que nadie me entendiera cuando explicara algo, pero practiqué varias veces cosas como grabarte hablando, contándole a mis padres, incluso frente al espejo. Preparé mis ideas en español primero, para asegurarse de que entendía lo que quería decir, y luego las pasé al inglés. Eso me dio seguridad y claridad.

Consejos para otros estudiantes que hablan español
- No tengas miedo de pedir ayuda. Preguntar no te hace menos inteligente; te hace más fuerte.
- Busca recursos en tu propio idioma. Videos, artículos, explicaciones… todo suma y puedo hacer una gran diferencia en el proceso.
- Confía en tu proceso. Aunque el inglés sea un reto, tu capacidad para aprender es más grande.
- Aprovecha tu identidad. Tu forma de pensar es única y valiosa.
- No te compares. Cada proyecto (PBAT) es diferente, y cada estudiante también.
Reflexión final
Este proyecto (PBAT) no solo me enseñó matemáticas; me enseñó que puedo superar retos grandes, incluso en un idioma que no es el mío. Me demostró que los estudiantes hispanohablantes tenemos mucho que aportar y que nuestras experiencias merecen ser escuchadas. Si estás por comenzar este proyecto (PBAT), o ya estás en él, quiero que sepas algo: sí puedes. No importa el idioma, no importa el miedo inicial. Con esfuerzo, organización y confianza, puedes lograr un trabajo del que te sientas orgulloso.